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Crecimiento Personal y Espiritual
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La noción de cardinalidad ha sido contemplada a través de la historia por filósofos, pensadores y profetas para sugerir facultades universales que al ser asumidas por el hombre facilitan el surgimiento de otras cualidades propias del carácter del individuo.
Por ejemplo, si practicamos la solvencia como facultad cardinal, desarrollaremos otras facultades universales, pues quien es solvente también será disciplinado, persistente, firme, paciente, tolerante, etc.
El propósito de la cardinalidad es que al ejercer ciertas facultades maduremos consecuentemente las demás.
Supongamos la bisagra de una puerta, que está colocada en un lugar estratégico y tiene la dinámica precisa para mover toda la hoja. Aun cuando la hoja pesa más que la bisagra, esta última marca la pauta del movimiento de todo el sistema.
Platón refirió cuatro virtudes cardinales: justicia, prudencia, fortaleza y templanza. Jesucristo planteó el amor como punto central de su enseñanza. Buda sugirió la trascendencia de la ignorancia como cimiento de su prédica. En la actualidad tenemos los Cuatro Acuerdos de Miguel Ruiz o los Siete Hábitos de Stephen Covey.
Cada propuesta es un criterio que su autor deja como testimonio o como enseñanza para que otros lo aprovechen y alcancen la plenitud en su vida.
En la Filosofía para Elegirse sugerimos la conciencia y la responsabilidad como facultades cardinales que conducen al ser humano a los estados de libertad, gratitud, compasión, confianza y abundancia, entre otros.
Sin embargo, es fundamental que cada individuo, de acuerdo con su naturaleza particular, ubique las facultades cardinales que le inspiren, pues aunque las facultades del carácter son universales por hallarse potencialmente en todo ser humano, la diversidad de las tendencias individuales existe. Sugerimos que cada persona elija en qué facultades universales enfocar su desarrollo.
La idea es escoger una o dos facultades, justicia y paciencia por ejemplo, investigar su significado para luego darles nuestro particular sentido, sin perder su atributo universal. De tal manera que nos sintamos inspirados para practicarlas mediante hábitos diseñados de forma concreta, con el propósito de poder medir si estamos cumpliendo o no con nuestros objetivos de desarrollo.
Digamos que decidimos practicar la puntualidad, cuyo significado universal es estar a la hora y en el lugar acordados u oportunos. Para llevar a la práctica la puntualidad podemos diseñar hábitos como “dejar nuestros accesorios listos la noche previa” o “disponer de una holgura de diez minutos para nuestras citas”.
El significado universal de las facultades del carácter es tan amplio que requiere ser instrumentado en criterios particulares para poder asumirlas en la vida cotidiana.
Te invito a diseñar tu cardinalidad.
Antonio Navarro
www.elegirse.com
Comentario
Con mucho gusto Guillermo, un abrazo fraterno.
Excelente, muy concreto y didactico muchas gracias por compartir y aportar al crecimiento individual
bendiciones
Guillermo
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